
La mesade los queconstruyen.
Ocho personas en tu etapa, verificadas una a una. Una sesión al mes, en directo, dirigida. Se entra por solicitud.
Las decisiones que definen tu año las tomas un domingo, solo.
Tienes delante una decisión de veinte mil euros y ocho pestañas abiertas. Ninguna te va a contestar. El lunes hay que decidir igual.
Se lo cuentas a tu pareja. Te dice que confíes en ti, y lo dice de verdad. Pero no puede saber si el número está bien — y lo que tú necesitas es que alguien te diga que está mal.
Tu socio es parte del problema. Tu equipo espera que tú tengas la respuesta. Y el único que ha pasado por esto te lo cobraría a 300 la hora sin jugarse nada.
Abres Instagram y todo el mundo va ganando. Nadie publica el mes en que casi lo deja. Así que asumes que el que va mal eres tú.
No te falta información.
Te falta a quién preguntar.
Decidir solo tiene un precio. Lo pagas sin verlo.
No es una decisión mala. Son las que tardaste en tomar, las que nadie te discutió, y el año que repetiste porque no había nadie enfrente diciéndote que eso no iba a funcionar.
Nadie te pasa la factura.
La pagas igual.
No es una comunidad. Son tres círculos.
Tu mesa vive dentro de la comunidad, y la comunidad dentro de la ciudad. Cada círculo resuelve algo distinto — y por eso una mesa sola no bastaría.
Tu mesa
Ocho personas en tu etapa, verificadas una a una. Una sesión al mes, en directo, con protocolo. Son los únicos que van a tener el contexto completo de tu negocio — y por eso los únicos que pueden decirte algo que cambie algo.
8 personas · 90 minutos al mesLa comunidad
Los demás miembros. La pregunta de las once de la noche que no puedes publicar en ningún sitio, contestada por alguien que ya la resolvió — no en teoría: con sus números delante.
Respuesta en horas, no en semanasLa ciudadPróximamente
Encuentros en persona por ciudades. Se abre cuando haya miembros suficientes en cada una: preferimos decir cuándo que prometer un mapa vacío.
México · Madrid · Buenos Aires · BogotáLo que compras no son reuniones. Es no volver a decidir a ciegas.
- Decides con la información que te cabe en la cabeza a las once de la noche.
- Buscas en Google lo que necesitas preguntarle a una persona.
- Te enteras de que un precio estaba mal dos años tarde.
- Tus victorias no las puedes contar y tus problemas no los puedes decir.
- Te comparas con gente que solo publica lo que le sale bien.
- Llevas tu decisión más grande del mes a siete personas que se juegan lo mismo.
- Escribes una pregunta y en una hora tienes tres respuestas de quien ya la resolvió.
- Sales de cada sesión con dos compromisos que alguien va a revisar.
- Tienes un sitio donde decir la verdad de tus números sin quedar mal.
- Sabes exactamente en qué vas por delante y en qué vas por detrás.
Una sola decisión bien tomada aquí vale más que la cuota de un año.
El valor no es la cuota. Es quién se sienta contigo.
Por eso lo difícil de El Pórtico no es pagar: es entrar. Cada solicitud se revisa a mano y cada candidato pasa una entrevista de quince minutos. Aquí no entra todo el que paga. Paga el que entra.
Se entra por solicitud.
Cinco minutos. No compromete a nada. Revisamos cada solicitud a mano.
Garantía de primera sesión: asiste a tu primera mesa completa. Si no es para ti, se te devuelve todo. Sin preguntas.
Lo que preguntan antes de entrar.
¿Desde qué países puedo unirme?
Desde cualquier país hispanohablante. Las mesas se forman por franja horaria: hay mesas en horario de América y mesas en horario de Europa.
¿Y si mi mesa no encaja conmigo?
Se te reasigna a otra mesa una vez. Las mesas funcionan porque son homogéneas: si detectamos un desajuste de etapa, lo corregimos nosotros antes de que lo sufras tú.
¿Quién dirige las sesiones?
Un facilitador formado en el protocolo de El Pórtico. Su trabajo no es enseñarte: es garantizar que los 90 minutos rindan. En la mesa, el conocimiento está en los ocho asientos.
¿Por qué es de pago?
Porque el precio es parte del filtro. Una mesa solo funciona si los ocho se la toman en serio, y nadie se toma en serio lo gratis. Pagas por quién se sienta contigo.
¿Qué compromiso se me pide?
Asistencia a la sesión mensual (obligatoria; dos ausencias sin aviso suponen la salida de la mesa), confidencialidad firmada y compromisos revisables. Es poco tiempo y mucha seriedad.
¿Puedo facturar la membresía a mi empresa?
Sí. Se emite factura/recibo a nombre de tu empresa o como autónomo.